En un lecho silencioso
donde una vez mas,
la partida de un ser amado lloran,
en plena alborada se encontraba
aquella aguerrada mujer,
cayendo lentamente en el
abismo común de la muerte.
concluyo en una alba
sabatina del mes de agosto,
en labriega de su señor ahora
convertida, en el mundo donde
ella su vida entera preparo
para su bienestar eterno.
En un sombrío ataúd ella
permanecerá, entre amapolas
y un roció su entierro lamentaran
y finalmente, con alborozo ella
su paraíso empezara a deleitar.

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