Caricias
tolerantes, perdidas en este ambiguo atardecer
en un amplio espacio verde
con calor de cielo y un frio polar
atrincherados quedamos
de murallas anti reales
pero estamos limitados.
Bendita mujer que me llama
con voz filial a mis suspiros
bendita tu boca que me empuja
a un abismo carnal, donde
exánime he caído.
Pues benditos tus labios
que despiertan ósculos furtivos
y me sumergen a ese país
oculto donde el numen
del escritor eleva en segundos,
Bendita mirada arcana
ungida de magia que hechiza
mis veranos
Benditas mis horas que
en tu laúd volamos al vacío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario